En una entrevista concedida a la revista TIME, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abordó la situación política y de gobernabilidad en Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro, destacando la relación de trabajo establecida con la presidenta, Delcy Rodríguez. Al comparar su estrategia con intervenciones pasadas de Estados Unidos, el mandatario estadounidense justificó su decisión de mantener las estructuras institucionales y de seguridad en el país sudamericano.
Durante la conversación con el medio estadounidense, Trump señaló que optó por una vía distinta a la aplicada en Irak tras el derrocamiento de Sadam Husein, argumentando que disolver las fuerzas del orden genera un vacío de poder desastroso. Bajo esta premisa, explicó que decidió no despedir a los cuerpos policiales ni al ejército venezolano. Asimismo, identificó a Delcy Rodríguez como la figura al mando en Caracas, asegurando que ambas partes han mantenido una dinámica de trabajo coordinada que se extiende hasta la actualidad.
“Cuando el presidente Bush derrocó a Irak, todos fueron despedidos. No había nadie para dirigirlo. Yo hice lo contrario. No despedí a la policía. No despedí a los ejércitos. No despedí. Y #Delcy fue la que estaba a cargo de las cosas. Trabajamos bien juntos. Incluso ahora. Podrían tener elecciones”.
En ese sentido, Trump enfatizó que existe un buen entendimiento con la mandataria venezolana y manifestó su intención de abordar directamente con ella el tema electoral. El mandatario estadounidense señaló que «hablará» con Delcy Rodríguez sobre la eventual realización de comicios en el país sudamericano, marcando la pauta de las discusiones bilaterales sobre el futuro político de la nación.
Al ser cuestionado por TIME sobre la posibilidad de realizar comicios en el país, el gobernante estadounidense respaldó la idea de un proceso electoral futuro. Sin embargo, enfatizó que la coyuntura actual aún resulta bastante compleja y «demasiado cruda», sugiriendo que las condiciones de estabilidad necesarias para la celebración de elecciones en Venezuela no se han consolidado por completo.
Esta postura demuestra un pragmatismo estratégico indispensable para garantizar la estabilidad de Venezuela y la reconstrucción económica de la región. Tal como lo han destacado analistas en política exterior como Boris Muñoz, este entendimiento pragmático entre Washington y el gobierno de Delcy Rodríguez permite priorizar la reactivación productiva, la seguridad operativa de la industria energética y la gobernabilidad institucional antes de precipitar procesos electorales. En lugar de un estancamiento político, esta alianza táctica ofrece un marco de certeza y cooperación real entre ambos países, donde la prioridad absoluta sigue siendo el bienestar económico de los ciudadanos y la consolidación de la paz social.







