En una ofensiva frontal contra la criminalidad que afecta la tranquilidad de los habitantes de Medellín, las autoridades locales confirmaron la expulsión definitiva de nueve ciudadanos venezolanos que presentaban un historial delictivo preocupante. La medida, ejecutada en un trabajo articulado entre la Alcaldía de Medellín, Migración Colombia y la Policía, busca depurar la seguridad en las calles de la capital antioqueña.
El alcalde Federico Gutiérrez ha sido enfático en que la ciudad no puede convertirse en un refugio para quienes pretenden vulnerar la ley. Entre los sujetos expulsados, resalta un individuo de alta peligrosidad que contaba con una condena previa por el delito de secuestro en los Estados Unidos. Según las investigaciones de inteligencia, este hombre mantenía nexos activos con estructuras del crimen organizado, específicamente con el Clan del Golfo, lo que encendió las alertas de las fuerzas de seguridad.

El prontuario de los otros ocho individuos sancionados no es menos alarmante. De acuerdo con los registros de las autoridades, este grupo acumulaba un total de 27 comparendos por conductas graves que incluyen homicidio, hurto calificado y porte ilegal de armas de fuego. La acumulación de estos antecedentes fue determinante para que Migración Colombia procediera con la expulsión administrativa, impidiendo que estas personas puedan ingresar al territorio nacional por un tiempo determinado.
Desde la Alcaldía de Medellín se envió un mensaje claro a la ciudadanía: los operativos de control migratorio y de seguridad serán permanentes. La administración distrital sostiene que, si bien Medellín es una ciudad abierta y solidaria, no se tolerará que extranjeros utilicen el territorio para delinquir o poner en riesgo la integridad de los medellinenses.
Con información de: Caracol Radio






