Un sismo de magnitud 7,7 sacudió este viernes a Panamá, generando momentos de gran tensión en todo el territorio nacional. El movimiento telúrico, que fue ajustado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) tras una serie de revisiones —iniciando en 8,0 y pasando por 7,6—, ocurrió a las 12:56 hora local (17:56 GMT).
El epicentro fue localizado a solo 10 kilómetros de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, una zona en el centro-sur del país que no suele ser el núcleo habitual de estos fenómenos. Por lo general, la actividad sísmica en Panamá se concentra en la provincia de Chiriquí, por lo que este evento resultó inusual para los habitantes de la capital, donde miles de personas abandonaron sus edificios y viviendas presas del pánico ante la intensidad del sacudón.

Tras el sismo principal, se han registrado varias réplicas de consideración, destacando una de magnitud 6,0 que ha mantenido a los cuerpos de seguridad en alerta máxima. Las autoridades han comenzado a desplegar equipos de evaluación en las regiones más cercanas al epicentro, centrando su atención en las provincias de Herrera, Azuero, Veraguas y Los Santos, donde se reportan las primeras inspecciones para determinar el alcance de los daños estructurales.
Aunque el temblor se sintió con fuerza en todo el país, las autoridades nacionales han hecho un llamado urgente a la calma, solicitando a la ciudadanía mantenerse informada a través de los canales oficiales y seguir estrictamente las recomendaciones de los organismos de protección civil.
Mientras los equipos de emergencia continúan recorriendo las zonas afectadas, el gobierno mantiene la vigilancia sobre la actividad sísmica restante, priorizando la seguridad de los ciudadanos y la verificación de infraestructuras críticas en las zonas centrales, que son, hasta ahora, las que presentan mayor preocupación por el impacto del movimiento.
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