La conferencia “Venezuela: Crecimiento y Desarrollo. Inversión, tecnología financiera y oportunidades” reunió a especialistas para analizar el futuro económico del país, los desafíos estructurales y las condiciones necesarias para impulsar la producción nacional.
La economía venezolana se encuentra ante un momento decisivo. El interés de inversionistas extranjeros, la necesidad de modernizar la infraestructura y la búsqueda de nuevas alternativas de financiamiento marcaron el debate durante la conferencia “Venezuela: Crecimiento y Desarrollo. Inversión, tecnología financiera y oportunidades”.
La primera ponencia, titulada “La economía venezolana de cara al 2027”, estuvo a cargo del profesor Manuel Sutherland, el economista Fabián Campos y Elías Ferrar, director de Orinoco Research. Durante el encuentro se abordaron temas como el papel del petróleo, la administración de los recursos minerales, el comportamiento de los indicadores económicos, las deficiencias del sistema eléctrico y las limitaciones para acceder al crédito.
Uno de los principales ejes de la discusión fue el papel que continúa desempeñando el petróleo en la vida nacional. Más allá de su importancia como recurso energético, este sector mantiene una influencia determinante sobre la política, la economía y la cultura venezolana.
“El petróleo en Venezuela no es solo un recurso, es el eje que mueve todo: desde la política hasta nuestra propia cultura”, se destacó durante la actividad. En este contexto, los inversionistas extranjeros mantienen su atención sobre el país y evalúan las posibilidades de establecer proyectos capaces de generar riqueza y nuevas oportunidades.
La conferencia planteó que Venezuela atraviesa una etapa de expectativas elevadas, en la que existe disposición de distintos sectores para construir una economía más productiva y diversificada. Sin embargo, para alcanzar ese objetivo será necesario consolidar condiciones de confianza, estabilidad y seguridad para las inversiones.
Durante su intervención, Manuel Sutherland expresó una posición crítica sobre la administración de los recursos minerales venezolanos y sus implicaciones para la soberanía nacional.
“La realidad es que los recursos minerales de Venezuela hoy están bajo la administración de potencias extranjeras, y eso nos está costando nuestra soberanía”, aseguró.
El profesor señaló que existe una profunda distancia entre el potencial económico del país y las condiciones de vida de la población. Mientras actores externos participan en la gestión de importantes riquezas nacionales, los ciudadanos continúan enfrentando salarios insuficientes y dificultades para cubrir sus necesidades básicas.
Esta situación, sostuvo, evidencia la necesidad de revisar el modelo de aprovechamiento de los recursos y garantizar que sus beneficios se traduzcan en bienestar para la sociedad venezolana.
Por su parte, el economista Fabián Campos explicó que algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de recuperación, aunque estos avances todavía no se reflejan plenamente en el bolsillo de los ciudadanos.
“Los indicadores macroeconómicos muestran una mejora que, lamentablemente, no llega al bolsillo del ciudadano”, afirmó. Según los datos expuestos, la percepción de bienestar habría aumentado del 19 % al 25 % durante el último año.
No obstante, Campos advirtió que el desarrollo productivo continúa limitado por la situación de la infraestructura eléctrica. “Sin energía estable, cualquier cifra positiva en papel se queda corta frente a las necesidades reales del país”, señaló.
Las fallas en el suministro eléctrico afectan la capacidad operativa de las empresas, dificultan la planificación y reducen las posibilidades de crecimiento de sectores que requieren estabilidad para producir y competir.
El acceso al financiamiento fue identificado como uno de los principales obstáculos para la recuperación económica. Aunque las grandes inversiones pueden generar impactos importantes, las empresas también necesitan recursos para cubrir gastos operativos, adquirir insumos y mantener sus actividades cotidianas.
La pregunta central, según lo planteado durante la conferencia, es si las empresas venezolanas cuentan con el respaldo financiero necesario para atender esas necesidades menores que, en conjunto, contribuyen a dinamizar el mercado interno.
En este escenario, la tecnología financiera representa una oportunidad para ampliar el acceso a servicios de crédito, facilitar los pagos y conectar a empresas, inversionistas y consumidores. Las herramientas digitales podrían contribuir a modernizar el sistema financiero y ofrecer nuevas alternativas para pequeños y medianos empresarios.
Sin embargo, su desarrollo dependerá de la existencia de condiciones adecuadas, mayor confianza institucional, infraestructura tecnológica y mecanismos que reduzcan los riesgos para los usuarios.
A pesar de las fallas estructurales, durante la conferencia se destacó la existencia de una voluntad real de diversos sectores por invertir en Venezuela, incorporar tecnología de vanguardia y reactivar la producción desde adentro.
La llegada de nuevas inversiones podría contribuir a modernizar áreas estratégicas, generar empleos y fortalecer la competitividad nacional. No obstante, los participantes coincidieron en que el crecimiento económico debe traducirse en beneficios concretos para la población.
El desafío no consiste únicamente en atraer capital, sino en garantizar que este contribuya a mejorar los servicios públicos, elevar la productividad, crear empleos dignos y ampliar las oportunidades para los venezolanos.
La conferencia “Venezuela: Crecimiento y Desarrollo” dejó sobre la mesa una conclusión central: el país cuenta con recursos, talento y sectores dispuestos a impulsar la recuperación, pero aún debe superar importantes obstáculos relacionados con la infraestructura, el financiamiento, la soberanía económica y el poder adquisitivo.
De cara a 2027, Venezuela enfrenta el reto de convertir las expectativas en resultados concretos mediante una combinación de inversión, innovación tecnológica, fortalecimiento institucional y políticas orientadas al desarrollo productivo y al bienestar social.







