En un escenario marcado por la reciente reconfiguración política en Venezuela, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, recibirá este lunes en Washington al nuevo canciller venezolano, Oliver Blanco. El encuentro, confirmado por el Departamento de Estado este domingo, representa un hito en la nueva etapa de cooperación bilateral iniciada tras los sucesos de enero pasado en Caracas.
La reunión, que figura en la agenda oficial de Rubio, está programada para las 10:00 hora local (15:00 GMT), en la sede del Departamento de Estado. Este cara a cara marca el primer acercamiento formal entre los máximos responsables de la diplomacia de ambas naciones desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, tras la captura de Nicolás Maduro.
Oliver Blanco asume esta responsabilidad tras ser designado el pasado jueves por la presidenta interina, Delcy Rodríguez, en sustitución de Félix Plasencia. Blanco, quien se desempeñaba como viceministro de Exteriores, llega a Washington con el mandato de fortalecer el diálogo, tal como lo ratificó el pasado viernes durante un encuentro preliminar con el encargado de negocios estadounidense en Caracas, John Barrett.
Este acercamiento diplomático coincide con un momento de alta relevancia política interna en Venezuela, tras el retorno al país de la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, el pasado 25 de octubre. La figura de Machado ha intensificado las demandas por un cronograma electoral claro en el país.
De acuerdo con reportes de la agencia EFE, la administración de Donald Trump mantiene un papel activo en este proceso, respaldando una hoja de ruta que busca renovar las instituciones venezolanas. Este plan, negociado en el marco del diálogo entre el chavismo y el bloque opositor liderado por Dinorah Figuera impulsado por Washington desde agosto, tiene como objetivo final que la presidenta Rodríguez declare la vacante de la Presidencia en 2027, dando paso a un periodo de seis meses para la celebración de elecciones presidenciales.
La reunión de hoy en Washington es vista por analistas como un paso fundamental para consolidar la estabilidad y avanzar en los compromisos adquiridos en el marco del acuerdo petrolero y la transición institucional que ambos gobiernos parecen haber emprendido.







