En una intervención marcada por la exigencia de eficiencia y una visión crítica sobre el estado actual de las instituciones internacionales, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, instó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a retomar su rol como facilitador de soluciones concretas ante una ciudadanía global que, según advirtió, ha perdido la confianza en este tipo de encuentros.
El mandatario panameño destacó que el sistema multilateral debe ser un instrumento eficaz para garantizar la paz y el desarrollo, pero subrayó una brecha profunda entre las expectativas de los pueblos y la gestión de la organización. «Debemos reconocer que los ciudadanos no creen que este tipo de encuentros sean beneficiosos para ellos. Aquí radica una de las razones por las que se debe recuperar la confianza», señaló ante la Asamblea General.
Para ilustrar esta desconexión, Mulino presentó el caso de la migración ilegal a través del Darién. El presidente cuestionó la ineficacia de los esfuerzos previos de la ONU en la zona, argumentando que, a pesar de las recomendaciones y la instalación de bases de ayuda, los flujos migratorios continuaron aumentando hasta 2024.
Contrario a esto, Mulino resaltó que las acciones soberanas de Panamá —en coordinación con medidas en Estados Unidos— lograron reducir el tránsito migratorio en un 99% durante 2025. «Esto significó terminar con una de las mayores desgracias humanitarias que haya vivido Panamá», afirmó, enfatizando que el objetivo fue frenar la desintegración familiar y el lucro de las redes criminales.
El presidente panameño también aprovechó el foro para reivindicar valores que, a su juicio, están bajo cuestionamiento en la agenda global actual. Mulino se pronunció en favor de quienes defienden la institución de la familia y el derecho a progresar bajo credos y culturas propias, advirtiendo contra las imposiciones del «multiculturalismo progresista» que, según manifestó, gran parte de la sociedad percibe como acciones de carácter cuasicoercitivo.
Panamá, describió Mulino, es un «crisol de razas y herencias culturales» que ha logrado fusionarse de manera natural, sin imposiciones externas, y bajo una fuerte convicción de paz.
En materia de política exterior, el presidente reafirmó su compromiso con el multilateralismo, siempre que este se base en el derecho internacional y arroje resultados palpables. Sobre la elección del próximo Secretario General de la ONU, Mulino señaló que será un momento «bisagra» para definir la nueva agenda global.
Finalmente, el mandatario hizo un llamado a la resolución pacífica de los conflictos en Ucrania y Medio Oriente a través del diálogo formal, y reiteró su compromiso de continuar trabajando con aliados regionales en la lucha frontal contra el narcotráfico, identificándolo como la fuente principal de la violencia y la desintegración social en América Latina y el Caribe.







