En una reciente intervención durante el espacio televisivo *Análisis Situacional*, la politóloga e internacionalista Carolina Escarrá desglosó los pilares estratégicos que, a su juicio, definen la agenda de desarrollo de Venezuela. Según la experta, el país atraviesa una etapa de transición donde la articulación entre la política exterior y la gestión interna es determinante para atender las demandas sociales.
Escarrá identificó la paz como el primer consenso nacional. A su criterio, este concepto trasciende la diplomacia tradicional y se materializa en una estrategia de estabilidad interna. La analista subrayó que la actual gestión ha priorizado el diálogo multiactor, integrando a facciones políticas, gremios empresariales y trabajadores, bajo la premisa de que la cohesión social es el requisito indispensable para cualquier avance en la gobernabilidad.
En el ámbito económico, la internacionalista señaló un giro hacia un modelo productivo que busca superar la dependencia. Un punto central de este análisis es el abordaje del «trilema energético», un desafío global que Venezuela intenta gestionar equilibrando el incremento de la producción, la estabilidad de los precios del mercado y el cumplimiento de los estándares ambientales.
Al ser consultada sobre las finanzas públicas, Escarrá fue enfática al señalar que el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales es un punto de encuentro nacional. Según la politóloga, el impacto de estas sanciones en el ingreso de la nación ha generado una demanda unánime por su levantamiento, vinculando directamente el bienestar ciudadano con la recuperación de la capacidad de maniobra financiera del Estado.
La hoja de ruta presentada por Escarrá también contempla la reconstrucción del estado de bienestar, apoyándose en la máxima bolivariana de garantizar la mayor suma de felicidad posible. Este objetivo se estaría ejecutando mediante una doble vía: la captación de recursos a través de la inversión extranjera y el fortalecimiento de proyectos productivos a escala comunitaria.
Finalmente, el análisis cerró con la reivindicación de la Guayana Esequiba como el quinto consenso nacional. Escarrá recordó que este punto no constituye solo una postura gubernamental, sino un mandato popular ratificado por el referéndum de 2023, consolidándose como un elemento de identidad y soberanía que aglutina a la gran mayoría de la población venezolana.
Con este balance, la politóloga proyecta un escenario donde la diplomacia bolivariana y la reactivación económica local se presentan como los engranajes fundamentales para el nuevo rumbo que intenta consolidar la nación.
Con información de Globovisión







