En un discurso firme y determinante pronunciado ante el plenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, marcó el inicio de una nueva era para el país al asegurar que la nación ha superado la etapa de confrontación política y la subordinación a intereses ajenos al bien común, para adentrarse de lleno en un proceso de reconstrucción de sus relaciones diplomáticas sobre la base del respeto mutuo y la solidaridad internacional.
“El entendimiento y el diálogo deben triunfar sobre el conflicto. Creemos firmemente en el poder del entendimiento y el diálogo. Venezuela, que hoy sabe exactamente lo que significa sacar a sus hijos de entre los escombros, extiende su solidaridad incondicional a todos los pueblos que sufren la guerra”, aseguró la mandataria.
Durante su intervención en la máxima tribuna global, la mandataria venezolana expresó su agradecimiento al presidente estadounidense, Donald Trump, por el papel decisivo de su administración para ayudar a Venezuela a encauzarse nuevamente en la ruta de la cooperación bilateral. Rodríguez subrayó que esta nueva dinámica con Washington abarca áreas estratégicas como la recuperación energética, la seguridad continental, el crecimiento económico compartido y el fortalecimiento de la moral pública de ambas naciones.

Rodríguez también habló del futuro energético de Venezuela. “Deseo señalar el reciente acuerdo firmado entre Estados Unidos y Venezuela como uno de los más abarcadores y significativos de todos los firmados hasta ahora. Contribuirá a garantizar el equilibrio energético del hemisferio y el bienestar de nuestra economía”, señaló.
“Queremos agradecer al presidente Donald Trump y a su gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela”, expresó Delcy Rodríguez en la ONU, destacando que no se registraba una reunión bilateral de alto nivel entre ambos países desde 2009.
Después, la mandataria habló de la crisis política que ha vivido su país desde hace décadas, señalando que durante demasiado tiempo, “fuimos un país dividido donde el color de una bandera partidista tenía más peso que el apellido común que todos compartimos. El apellido es ‘venezolano’“, dijo.
Asimismo destacó que Venezuela avanza a paso firme en un proceso integral de reconstrucción democrática, acompañado de transformaciones profundas en el plano político y económico. En ese sentido, afirmó que el país apunta hacia la consolidación de una República nueva y plural ante el mundo, respaldada por una reforma judicial ordenada que garantizará una sólida seguridad jurídica tanto para empresarios e inversionistas nacionales e internacionales, como para todos los ciudadanos.
Uno de los momentos centrales de su alocución ocurrió al abordar el ejercicio responsable de la participación ciudadana y el futuro institucional del país. Con vehemencia, la jefa de Estado ratificó el compromiso ineludible con los procesos democráticos e institucionales: «¡En Venezuela habrá elecciones!, con igualdad de condiciones e instituciones preparadas».
Finalmente, la presidenta reafirmó la visión de una Venezuela autodeterminada, soberana y plenamente democrática, lista para reintegrarse con dignidad al escenario internacional y consolidar la estabilidad de su pueblo.






