En un gesto protocolar poco habitual, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acudió personalmente a la pista de aterrizaje de la Base Conjunta Andrews, en Maryland, para recibir a su homólogo de la República Popular China, Xi Jinping.
El recibimiento oficial marca el inicio de una visita de Estado que se extenderá hasta este viernes, con la que ambas potencias buscan reforzar el intercambio comercial, destrabar disputas económicas y reducir las tensiones políticas en materia geopolítica y tecnológica.
La llegada del líder chino da comienzo a una intensa agenda bilateral en Washington que incluirá reuniones de trabajo en la Casa Blanca, una cena de Estado y encuentros con líderes del sector empresarial.
La visita oficial concluirá el viernes tras una serie de reuniones privadas y actividades culturales bilaterales programadas antes del retorno de la delegación asiática.







