En su más reciente informe sobre el comportamiento económico del país, el Banco Central de Venezuela (BCV) ha dado a conocer que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) cerró el mes de septiembre de 2026 con una variación intermensual del 8,4%.
Este indicador, clave para medir la evolución de los precios de bienes y servicios, se enmarca en un contexto de esfuerzos institucionales orientados hacia la estabilidad macroeconómica. Según las autoridades financieras, este resultado es fruto de una estrategia de coordinación sostenida entre el Ejecutivo Nacional y el ente emisor. Dicha alianza ha permitido que el crecimiento de los agregados monetarios se mantenga en sincronía con el desempeño real de la economía nacional.
A esta política monetaria se le suma la normalización progresiva de los flujos de ingresos externos, un factor determinante para el país. Según el análisis del BCV, esta mayor disponibilidad de divisas ha contribuido directamente al descenso de las presiones cambiarias, facilitando que el tipo de cambio muestre un comportamiento hacia la estabilización. Como efecto dominó, esta situación ha logrado reducir la brecha cambiaria y, consecuentemente, ha moderado la variación de los precios al consumidor.
El panorama económico ha sido objeto de análisis reciente por parte del alto Gobierno. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, compartió durante un balance reciente las cifras que definen el rumbo del país, destacando una tendencia al crecimiento pese a los desafíos externos.
Rodríguez enfatizó que las proyecciones para los meses recientes son alentadoras. «El tercer trimestre, que ya nos llevaría a 22 trimestres consecutivos de crecimiento, está arrojando al menos un 6,5% a pesar del impacto del doble terremoto», declaró la alta funcionaria, subrayando la resiliencia del modelo económico frente a las adversidades.
Con estos datos, el Gobierno nacional reafirma su apuesta por consolidar la estabilidad cambiaria y controlar las variables inflacionarias, buscando que estos resultados se traduzcan en una mayor certidumbre para el sector productivo y las familias venezolanas durante el último trimestre del año.







