La partida física de la arquitecta, defensora de derechos humanos y activista social Mariela Ramírez ha generado una profunda ola de pesar en distintos espacios de la vida pública nacional e internacional. Como cofundadora de las iniciativas Dale Letra y el Foro Cívico, Ramírez se consolidó durante años como una de las principales articuladoras de la sociedad civil venezolana, abogando de forma metodológica por el encuentro entre sectores opuestos y la búsqueda de salidas negociadas a la crisis institucional del país.
Su postura en favor de la política, la mediación y el entendimiento le valió con frecuencia duros ataques y campañas de descalificación por parte del extremismo político. Sin embargo, su trayectoria demostró la consistencia de quien entendió la diversidad y el diálogo como vías indispensables para la convivencia democrática.
A través de la red social X, representantes de diversos espectros políticos, académicos y diplomáticos expresaron sus condolencias y resaltaron el impacto de su trabajo.
Desde el sector oficialista, el diputado a la Asamblea Nacional y dirigente político, Jorge Arreaza, enalteció el rigor y la autenticidad con la que impulsaba sus iniciativas:
“Mariela Ramírez siempre luchó por el encuentro útil de voluntades para abordar y solucionar los verdaderos problemas de Venezuela. Ella veía en las diferencias un valor y en las coincidencias una ruta segura. Sin simulacros, sin focos, con método, así fue”.
Por su parte, la mirada internacional también se sumó a las palabras de pesar. Geoff Ramsey, Senior Fellow No residente en Atlantic Council, valoró la valentía de su postura en momentos complejos:
“El mundo necesita más personas como Mariela Ramírez. Esta noticia me deja destrozado, sobre todo porque su voz es tan necesaria en Venezuela hoy. Defensora incansable de una transición negociada hacia la democracia, Mariela era una de las personas más valientes que he conocido”.
De igual manera, desde la oposición democrática se destacó su capacidad para edificar puentes. El diputado y presidente del partido Alianza del Lápiz, Antonio Ecarri, catalogó su labor como imprescindible para la concertación nacional:
“Mariela deja un vacío muy difícil de llenar en medio de estas circunstancias. Una mujer valiente para el consenso. Una venezolana excepcional que supo entender su rol en tiempos de desencuentros. Una arquitecta y carpintera de la paz”.
Finalmente, el primer viceministro de la Cancillería, Oliver Blanco, hizo énfasis en el impacto que genera su ausencia de cara a los retos institucionales del país:
“Lamento la partida de Mariela Ramírez, defensora de la pluralidad, la paz y el diálogo. Hará falta en este camino de recuperación de la convivencia democrática entre venezolanos”.
La partida de Mariela Ramírez no solo deja una profunda huella en quienes compartieron con ella el trabajo de campo y la mesa de negociación, sino que trasciende como un modelo de ciudadanía activa, resistencia pacífica y diplomacia social.
Su testimonio de vida demuestra que la articulación entre actores diversos es un ejercicio indispensable para la reconstrucción del tejido social. En un entorno marcado por la polarización, Ramírez deja al activismo venezolano una enseñanza fundamental: la constancia en el diálogo, la metodología en el acuerdo y la defensa incansable de los derechos humanos son, en última instancia, las bases sobre las cuales se edifica el futuro democrático de la nación.






