La fe y la tradición se desbordaron este domingo en el corazón del Zulia. La plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá fue el epicentro de un multitudinario reencuentro, donde más de 30 mil fieles se dieron cita para presenciar la emblemática ceremonia de la Bajada de la «Chinita», evento que marca el inicio formal de las festividades patronales en la región.
La jornada, cargada de un profundo sentimiento religioso, contó con un robusto despliegue de seguridad integral. Cuerpos policiales, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y el cuerpo de bomberos coordinaron de manera efectiva los accesos peatonales y los puntos de atención médica, garantizando el bienestar de los miles de devotos que ocuparon el casco central de la ciudad durante la Eucaristía solemne.
Más allá del júbilo por el reencuentro, la liturgia estuvo marcada por un llamado a la solidaridad. Durante la misa, se elevaron oraciones especiales y se promovieron acciones de caridad destinadas a las familias más vulnerables del estado, con un énfasis particular en brindar apoyo a los afectados por el doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio. Este mensaje de fraternidad y servicio comunitario será el eje central que guiará las diversas actividades sociales programadas para el resto del año.
Con la Bajada de la Virgen, se abre oficialmente un extenso calendario litúrgico y cultural que promete unir a la comunidad marabina. Entre las fechas más destacadas del cronograma se encuentran la procesión lacustre de este 1 de noviembre, el tributo en el Día del Gaitero el próximo 9 de noviembre y las tradicionales «Mañanitas» a la Virgen, que se llevarán a cabo la medianoche del 17 de noviembre.
El ciclo de celebraciones continuará con la Misa Solemne el 18 de noviembre, culminando con la emblemática Aurora Chiquinquireña el 5 de diciembre. Así, Maracaibo reafirma su devoción mariana en una temporada que combina la espiritualidad con las costumbres más arraigadas del pueblo zuliano.






