En el marco del debate conjunto de la Segunda Comisión durante la 81.ª sesión de la Asamblea General de la ONU (UNGA81), la República Bolivariana de Venezuela reafirmó que el combate definitivo contra la pobreza y el hambre no puede desvincularse de la cooperación internacional ni del cese de las medidas coercitivas unilaterales.
La embajadora y representante permanente de Venezuela ante el organismo multilateral, Coromoto Godoy, enfatizó que la soberanía alimentaria global requiere una arquitectura mundial más equitativa, en la que los países en desarrollo tengan una voz determinante.
A través de sus canales oficiales, Godoy resaltó la evolución de la estrategia agrícola e industrial del país bajo la premisa de la autosuficiencia:
“Hoy, el 90 % de los alimentos consumidos en el país y el 99 % de los destinados a programas sociales provienen de la producción nacional”, precisó la diplomática, adscribiendo estos logros a la ejecución del Plan Venezuela Alimenta.
Asimismo, la representante venezolana hizo hincapié en que el objetivo central de estas políticas es avanzar de manera irreversible hacia la meta de hambre cero, asegurando el acceso de las familias a una nutrición digna a pesar de las presiones financieras y comerciales externas.
Durante su intervención, Godoy trajo a colación las directrices expresadas por la presidenta Delcy Rodríguez, articulando el bienestar social con la permanencia y proyección de las nuevas generaciones dentro del territorio nacional:
“Buscamos garantizar que cada familia tenga un plato de comida sobre la mesa, que cada joven tenga una oportunidad en su tierra y que cada nación pueda mirar al futuro con confianza”, citó.
La embajadora concluyó su mensaje haciendo un llamado a la comunidad internacional para cimentar la seguridad alimentaria global sobre los principios de solidaridad, respeto a la autodeterminación y verdadera cooperación entre las naciones.






