En el marco de un esfuerzo conjunto por consolidar la protección social y humanitaria, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Barham Salih, llegó a suelo venezolano en la madrugada de este viernes para desarrollar una agenda institucional de alto nivel orientada a fortalecer los vínculos de trabajo conjunto.
Durante su permanencia en el país, el máximo representante de la agencia de la ONU mantendrá diversos encuentros estratégicos con representantes del Estado venezolano. Este acercamiento da continuidad a las conversaciones previas sostenidas en Nueva York durante el 81.° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la delegación venezolana y ACNUR reafirmaron su voluntad política de profundizar las dinámicas de asistencia y complementariedad.

Uno de los ejes centrales de esta visita radica en la optimización del plan de acción bilateral entre ACNUR y la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE). La iniciativa busca expandir los programas de respuesta integral para la población bajo estatus de protección o en condición de movilidad, garantizando un marco de atención garantista y alineado con la legislación nacional y los tratados internacionales de derechos humanos.
La presencia de la agencia en el país cuenta con un bagaje histórico de más de tres décadas, manteniendo sedes operativas en Caracas, Maracaibo y San Cristóbal. Este despliegue técnico cobra especial relevancia en el contexto actual de atención prioritaria tras la contingencia provocada por los sismos del pasado 24 de junio, coyuntura en la cual ACNUR movilizó recursos y equipos interdisciplinarios para acompañar las labores de respuesta inmediata en las zonas vulnerables.
La visita del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados a Venezuela trasciende la mera formalidad protocolar; representa un hito clave en la reconfiguración de la diplomacia multilateral en nuestra región. En una coyuntura internacional signada por la complejidad sociopolítica y el impacto devastador de emergencias naturales, la construcción y potenciamiento de las relaciones internacionales no pueden considerarse un accesorio, sino un imperativo ético e institucional.
Para que la respuesta hacia la población con necesidades de protección internacional sea verdaderamente efectiva, se requiere superar los enfoques asistencialistas tradicionales. La permanencia y participación activa de Venezuela dentro de los organismos multilaterales debe canalizarse hacia la adopción de modelos transversales que integren la perspectiva de género, la valoración de la diversidad y el enfoque de interseccionalidad.
Las realidades del desplazamiento y del refugio no afectan a todos los individuos por igual: las mujeres, las disidencias, la juventud y los grupos en situación de vulnerabilidad enfrentan barreras diferenciadas que exigen respuestas estatales y multilaterales adaptadas a sus necesidades específicas.
Mantener canales abiertos con agencias como ACNUR no solo convalida el principio universal del derecho al asilo consagrado tanto en la Carta Magna venezolana como en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino que proyecta un modelo de soberanía colaborativa. En este contexto geopolítico, la diplomacia eficaz es aquella capaz de articular la cooperación técnica internacional con las capacidades locales, garantizando que el multilateralismo se traduzca en dignidad, inclusión y soluciones duraderas para todas las personas.
Fuente: Ministerio del Poder Popular para Relaciones internacionales y comercio internacional.







